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Breve crónica de las III Jornadas ACEM de estudio

Entre los pasados días 25 y 27 de septiembre de 2026 tuvieron lugar en Soria las III Jornadas ACEM de Estudio, en las que los asistentes tuvimos la oportunidad de conocer parte del interesante patrimonio molinológico de esta provincia, así como otros elementos de su rica herencia histórica y cultural. A destacar, no obstante, y por encima de todo, la calurosa acogida que nos dispensaron los miembros del equipo del proyecto RÍOS SO, ejemplo paradigmático de inventario y puesta en valor energético, turístico y educativo de antiguas infraestructuras de molienda y otros usos vinculados a los recursos hidráulicos tradicionales.

Las actividades programadas comenzaron el día 25 por la tarde con la visita al molino de Renieblas, localizado a unos 500 m al norte de la población, que dista 14 km de la capital provincial. Transformado en vivienda rural, que cuenta con tres alturas y planta rectangular con cubierta a dos aguas, conserva en muy buen estado su maquinaria, incluyendo dos empiedras al completo, limpia, transmisiones (poleas y engranajes) y un generador eléctrico que suministraba electricidad a los vecinos del pueblo. La fuerza motriz la generaba en su origen un rodezno, sustituido después por una turbina. De la infraestructura hidráulica se mantiene el azud, el caz, la balsa y el cárcavo, con salida por un único arco. La existencia de un molino harinero en Renieblas aparece reflejada en el Catastro de Ensenada, por lo que su antigüedad podría remontarse, al menos, a mediados del siglo XVIII.

Visita al Molino de Renieblas

Molino de Renieblas. Vista de la balsa y de la entrada del agua hacia la rampa.

Molino de Renieblas. Vista de la sala de molienda con sus dos empiedros.

Tras visitar el molino de Renieblas, los asistentes se dirigieron de regreso a la ciudad de Soria para culminar la jornada con las visitas al Monasterio de San Juan de Duero y la ribera de dicho río, de gran tradición molinera, y al Museo del Agua. El Monasterio de San Juan de Duero constituye una joya de la arquitectura y del arte medieval español, fruto de una secuencia constructiva que comenzó con una sencilla ermita en el siglo XII, convertida poco después en iglesia románica. En el siglo XIII los caballeros Hospitalarios añadieron al presbiterio dos baldaquinos de inspiración oriental que confieren al templo buena parte de su originalidad. A principios de esta misma centuria comenzó a edificarse el impresionante claustro donde se combinan estilos diversos, desde el románico ortodoxo al protogótico, pasando por el mozárabe, todo ello reconocible en su singular arquería. La visita vio acrecentado su inestimable interés gracias a las explicaciones de la guía María Sol Encinas Manchado.

Visita al Monasterio de San Juan de Duero. Claustro.

Visita a San Juan de Duero. Interior de la iglesia con sus dos singulares baldaquinos.

De la mano de nuestra guía, recorrimos la ribera del Duero desde el Monasterio hasta el Museo del Agua, pasando por los restos de varias instalaciones de molienda, como el llamado “Molinete”, que disponía de un curioso azud en ángulo para conducir el agua a su interior.

Azud en ángulo sobre el río Duero para conducir el agua hacia el “Molinete”

Estado actual ruinoso del edificio de el “Molinete”

En cuanto al Museo del Agua, se trata de las antigua instalaciones de bombeo desde el río Duero a la ciudad de Soria para el abastecimiento del agua de consumo, hoy conservadas y musealizadas, donde podemos ver las distintas bombas y turbinas que estuvieron en funcionamiento hasta la implementación del actual sistema abastecimiento desde el embalse de la Cuerda del Pozo. En este caso nuestro guía fue Ángel Lorenzo Celorrio.

Visita al Museo del Agua de Soria

Concluimos las actividades del día con una suculenta cena en el restaurante Sotoplaya.

Cena en el restaurante Sotoplaya de Soria

Las actividades del segundo día de las Jornadas (26 de septiembre) se iniciaron poniendo rumbo a la localidad de Fuentelárbol, con el objetivo de visitar un singular enclave etnográfico conocido como “El Corro de las Piedras”, consistente en una alineación de 214 muelas molineras a lo largo de un lindero, sobre cuyo origen y motivación se han barajado varias hipótesis, cobrando mayor verisimilitud la que obedecería a un sentido simbólico, de tal guisa que su colocación formaba parte de un rito de paso para adquirir la condición de vecino, debiendo todo mozo que iba a contraer matrimonio extraer una piedra de molino de las canteras del pueblo y colocarla en el corro.

El ”Corro de las Piedras” en Fuentelárbol

Nuestro compañero y socio de ACEM Joseba Alonso, especialista en canteras de piedras de molino, dando cuenta de sus conocimientos y opiniones al respecto del “Corro de las Piedras” de Fuentelárbol

Después de recorrer el “Corro de las Piedras” y debatir acerca de su origen, se emprendió camino hacia las zonas de extracción de piedras de molino, donde los especialistas Yoseba Alonso y Fernando del Ser ayudaron a su interpretación gracias a sus sabias explicaciones.

Cantera de piedras moleras de Fuentelárbol. Muelas extraídas desechadas

Cantera de piedras moleras de Fuentelárbol. Muelas extraídas e improntas sobre el terreno de las zonas de intensa extracción

La siguiente vista de las Jornadas fue al molino-museo de Rioseco. Se trata de un antiguo molino harinero restaurado, musealizado y convertido en espacio cultural, donde se combina el ingenio de moler y producir electricidad, en la planta inferior, con la exposición de los restos arqueológicos recuperados de la villa romana de Quintanares.

Exterior del molino-museo de Rioseco

Interior del molino-museo de Rioseco

En el mismo pueblo de Rioseco, y antes de disfrutar de una opípara comida en el restaurante Quintanares, los asistentes tuvieron la oportunidad de conocer la antigua Fábrica de Harinas de Rioseco donde, si bien la fuerza motriz procedía ya de la electricidad, los sistemas de molienda seguían basándose en los empiedros tradicionales.

Edificio de la Fábrica de Harinas de Rioseco

Fábrica de Harinas de Rioseco. Zona de molienda

Las actividades de la tarde comenzaron con la visita al molino de Valdealvillo, que en su día tuvo su importancia, primero como molino tradicional y después como fábrica de harinas conforme al sistema austrohúngaro de molinos de rodillos y central hidroeléctrica. Lamentablemente, hoy se encuentra completamente arruinado.

Molino de Valdealvillo. Aspecto del exterior del edificio

Molino de Valdealvillo. La ruina y la desolación se nos aparece en su interior

El resto de la tarde se completó con la visita al Molino de la Solana, uno de los ingenios harineros mejor conservados de la provincia. Situado cerca del pueblo de Valdespina, en la margen derecha del río Duero, su estado de conservación es perfecto. El edificio industrial consta de tres plantas sólidamente edificadas a base de muros de mampostería con refuerzo de sillería en las esquinas. Conserva toda la infraestructura hidráulica (compuertas, azud, turbina y cárcavo con cuatro arcos de salida). En el interior se encuentra toda la maquinaria, incluyendo tres empiedros, elevadores de grano, mangas para la recogida y conducción de las harinas, transmisiones (poleas, engranajes, correas), limpia, trialverjón, torno de cernido, aspirador de polvos, contador de vueltas, medidas de áridos (celemines, etc.) y hasta los libros de maquilas oficiales del Servicio Nacional del Trigo.

Molino de la Solana. Libros de maquilas oficiales del Servicio Nacional del Trigo. En realidad, solo se contabilizaban maquilas de molienda destinadas a pienso, pues estaba prohibida la molienda de trigo para alimentación humana debido al monopolio triguero estatal impuesto tras la Guerra Civil

Molino de la Solana. Azud sobre el río Duero

Molino de la Solana. Aspecto exterior del edificio

Molino de la Solana. Zona de molienda

Finalizada la exhaustiva visita al Molino de la Solana, gracias a la hospitalidad de su propietario Octavio Casqueiro Lázaro, concluyó el día con el regreso a Soria y la cena en el restaurante Rex.

Simpática indicación del WC en el restaurante Rex, antigua sala de cine reconvertida en restaurante, donde toda la decoración destila ambiente cinematográfico

El tercer día de las jornadas (27 de septiembre) comenzó con la visita al molino del Jergal de Tardelcuende. Su estado de conservación es relativamente bueno. El edificio, de considerables dimensiones, destaca por sus paredes encaladas de blanco. En la planta baja se disponen dos empiedros al completo, y en la superior todos los elementos de limpieza y cernido. En lo referente a la infraestructura hidráulica, perdura un cubo de presión, el cárcavo con dos arcos de salida y una turbina Francis sumergida. Además de moler, fue fábrica de luz.

Molino del Jergal de Tardelcuende. Vista exterior del cárcavo con sus dos arcos de salida

Molino del Jergal de Tardelcuende. Zona de molienda en la planta inferior

Puso fin a las Jornadas la visita al Molino de Arriba de Soliedra, que, junto con el anteriormente visitado Molino de la Solana, es uno de molinos mejor conservados de la provincia de Soria, encontrándose, por añadidura, “corriente y moliente”. La infraestructura hidráulica consta de caz, balsa, aliviadero y cárcavo con salida en un único arco, albergando en su interior una turbina Fontaine.

El Molino de Arriba de Soliedra. Vista del edificio desde el lado de la puerta de ingreso

Molino de Arriba de Soliedra. Balsa

Nada más llegar, su propietario y alma mater de estas Jornadas, Jesús Jiménez Chércoles, nos agasajó a los asistentes con un almuerzo soriano en el que no faltaron los inefables torreznos.

Almuerzo de bienvenida en el Molino de Arriba de Soliedra

En la planta baja se encuentra la zona industrial, con todos los elementos de molienda al completo, destacando sus dos empiedros, y las máquinas de limpieza y cernido.

Molino de Arriba de Soliedra. Planta baja donde se encuentra la maquinaria de molienda

La visita se completó con una demostración de molienda y de volteo y picado de la muela volandera utilizando la cabria.

Molino de Arriba de Soliedra. Izquierda: turbina Fontaine. Derecha: Jesús Jiménez Chércoles y su hijo David Jiménez Benito retirando el guardapolvos para iniciar la operación de volteo e la muela volandera

Colocación de los bulones de ajuste de la cabria en los agujeros laterales de la muela volandera

Mediante el giro de la palomilla de la cabria se produce un par torsor que se convierte en fuerza vertical, provocando el levantamiento de la muela volandera

Una vez volteada la muela volandera el molinero procede al picado de la piedra para reconstruir el dibujo gastado devolviéndole sus propiedades moleras

El piso superior del Molino de Arriba de Soliedra es un espacio de trabajo y expositivo donde David Jiménez Benito trabaja en el diseño gráfico e impresión 3D de maquetas a escala de máquinas, edificios y todo tipo de elementos y equipos relacionados con la molinería. Dispone también de una biblioteca de libros antiguos de temas molinológicos.

Molino de Arriba de Soliedra. Espacio de trabajo y expositivo dedicado al diseño de maquetas en 3D, y a biblioteca de libros antiguos de molinología

Finalizaron las Jornadas con la degustación de una paella para todos los asistentes en el propio Molino de Arriba de Soliedra.

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